Denzel Washington, el crepúsculo del gran héroe afroamericano

El actor cierra con 'The Equalizer 3' su trilogía como hombre de acción a las órdenes de Antoine Fuqua, el director que le brindó el Oscar por 'Día de entrenamiento'

¿Puede un individuo solitario poner fin a la influencia de la mafia siciliana y la camorra napolitana? Claro que sí, siempre y cuando se llame Robert McCall, como el personaje principal de esa serie de los años 80. A pesar de estar oficialmente retirado, este ex agente de la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa), nuevamente interpretado por Denzel Washington en The Equalizer 3, parece incapaz de abandonar su búsqueda de justicia en todo el mundo. Es como si, al igual que cualquier trabajador independiente, no pudiera jubilarse.

La película que se estrena hoy comienza con una serie de asesinatos en Sicilia, culminando en una escena en la que McCall dispara a un individuo a través del cráneo de otro en medio de una coreografía de violencia. Aunque el clímax de la película está repleto de violencia y cuerpos sin vida en Nápoles, el resto del metraje tiene una cantidad limitada de sangre. En cambio, la película se adentra en una meditación sobre el ocaso del héroe, en particular, del buen héroe afroamericano que personifica Washington, con referencias y citas bíblicas.

Nacido en un hogar religioso, hijo de un predicador pentecostal en Mount Vernon, un suburbio de Nueva York, y miembro activo de la Iglesia de Dios en Cristo en Los Ángeles, Washington lee la Biblia a diario y siempre encuentra ocasiones para compartir su fe, como cuando intervino en los Oscar y advirtió al agresor de un bofetón en vivo, "En tu mejor momento, ten cuidado, es cuando el Diablo va a venir a por ti". Amén.

La película deja en claro que cuando McCall mata, lo hace para ayudar a los demás, y lo hace de manera altruista. En esta ocasión, incluso brinda apoyo a una agente novata de la DIA (Dakota Fanning), que podría convertirse en su sucesora, aunque aún debe aprender a manejar un arma y no es de ascendencia afroamericana. Entre las películas "The Equalizer 2" (2018) y "The Equalizer 3", se lanzó otra serie con una protagonista femenina, interpretada por Queen Latifah en el papel de Robyn McCall. Parece que el director Fuqua, quien también dirigió a Washington en el remake de "Los Siete Magníficos", ha querido cerrar la trilogía con un toque de western crepuscular al estilo de "El último pistolero" (1976), la icónica última película de John Wayne.

El resultado es algo completamente diferente y más centrado en temas cristianos, ya que, como Washington ha mencionado en el pasado, "la fórmula John Wayne ya no se adapta del todo a este momento. Pero la fuerza, el liderazgo, el poder, la autoridad y la paciencia son un regalo de Dios para nosotros como hombres. Debemos saber valorarlo y no abusar de él". Amén.

A lo largo de la película, vemos a Washington recuperarse de una herida con la ayuda de un buen samaritano. Lo vemos volver a ponerse en forma y restaurar su cuerpo a los 68 años, subiendo todas las escaleras del pintoresco pueblo italiano donde se desarrolla la acción. Italia no parece haber sido elegida al azar, sino que evoca un ambiente cristiano, al igual que "Gladiator II", una película en la que veremos a Washington próximamente. Washington está lejos de retirarse, aunque en lo que respecta a McCall, podría considerar la jubilación. Fuqua está explorando la posibilidad de una precuela con efectos de rejuvenecimiento, al igual que los utilizados en "El irlandés" o la última película de Indiana Jones, aunque el actor aún no ha sido informado al respecto. Por ahora, la despedida ha sido escenificada con dignidad. McCall encuentra un plan con una hermosa camarera local, y todo queda en una elipsis, como en las películas de antaño.

McCall representa o representaba el lado más combativo de Denzel Washington. No es sorprendente que haya llorado al ver "Black Panther", la primera película de Marvel que logró una nominación a Mejor Película en los Oscar, ya que él mismo financió los estudios de Chadwick Boseman, el fallecido protagonista. Esto habría sido un paso hacia el relevo, si no fuera por la tragedia. Diecisiete años antes, en una ceremonia similar, Washington fue galardonado como Mejor Actor por "Día de entrenamiento", su primera colaboración con Fuqua. Fue el primer afroamericano en ganar ese premio en medio siglo, desde los logros de Sidney Poitier, quien también recibió un Oscar honorífico esa misma noche. Halle Berry completó el éxito de la comunidad afroamericana en los Oscar con su premio por "Monster's Ball". Fue el comienzo de una nueva era, y faltaba menos de una década para la presidencia de Obama.

Washington, el modelo de afroamericano exitoso con la Biblia en la mano, tan discreto y elegante como Poitier, ya había ganado un Oscar al Mejor Actor de Reparto por "Tiempos de gloria", una película sobre los afroamericanos que lucharon en la Guerra de Secesión. También fue nominado por "Malcolm X" (siempre es nominado), una de sus grandes películas con Spike Lee que contó la historia del líder asesinado cuando Denzel tenía solo once años. Sus padres lo mantenían alejado de Nueva York para que pudiera forjar un futuro noble. "Fences", una película que él mismo dirigió en 2016 y en la que interpretó a un humilde basurero, simboliza las barreras que solo unos pocos, como él mismo, pudieron superar para allanar el camino para las generaciones futuras. Entonces, ¿quién debería ser el nuevo rey de Hollywood negro? Lupita Nyong'o, por supuesto.

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